Cómo encontrar enlaces rotos a mano, sin herramienta de pago

Por Fabien Hernoux 8 min de lectura

Un enlace roto es uno de los pocos problemas de un sitio que resulta a la vez trivial de corregir y casi imposible de advertir. Nada se pone en rojo, ninguna alerta llega, la página tiene exactamente el mismo aspecto que ayer. Hay cuatro maneras de encontrarlos sin pagar nada: abrirlos a mano, una extensión de navegador, la Search Console y un rastreador en versión gratuita. Cada una funciona, cada una deja escapar algo muy concreto, y este artículo dice qué.

Los cuatro métodos gratuitos, comparados

Método Cubre todo el sitio Ve los enlaces salientes Tiempo para 100 páginas Lo que se le escapa
A mano Si aguanta la distancia 3 a 4 horas El pie de página, el cansancio
Extensión de navegador No, página por página Tanto como a mano Todo lo que no abra
Search Console Lo que Google ha rastreado No Unos minutos Sus enlaces salientes, las páginas no visitadas
Rastreador gratuito Sí, bajo un tope A menudo sí 10 a 30 minutos La regularidad, el histórico

Ninguno es completo por sí solo. La combinación que cubre más terreno por cero euros es sencilla: un rastreador gratuito para la visión de conjunto, la Search Console para lo que Google ve de verdad, y la mano para las veinte páginas que más importan.

1. A mano: el procedimiento, escrito en serio

«Abrir las páginas y hacer clic en los enlaces» no es un método, es una intención. Este es el que aguanta tres horas sin que usted pierda el hilo.

  1. Haga la lista de páginas por orden de importancia. Portada, páginas del menú, diez artículos más leídos, páginas de contacto y precios. El resto viene después, si queda tiempo.
  2. Abra cada página con el ratón, no con el teclado. Clic central en cada enlace: se abre en una pestaña de fondo sin hacerle perder la página en curso. Es ese detalle el que vuelve soportable el método.
  3. Trate las pestañas en paquetes de diez. Basta un vistazo: o la página aparece, o muestra un error.
  4. Anote en un archivo, nunca de memoria. Dos columnas: la página donde está el enlace, y el enlace roto. La primera columna es la única que le permitirá corregir.
  5. No olvide el pie de página ni el menú. Están en todas las páginas, y es precisamente por eso que se dejan de ver. Verifíquelos una vez, al principio del todo.
  6. Cuente los enlaces salientes igual que los internos. Un enlace hacia un sitio que ha cerrado se rompe exactamente igual, y no figurará en ningún informe automático de su lado: es el punto ciego más habitual.

Este método es excelente hasta unas treinta páginas. Tiene un mérito que las herramientas no tienen: usted relee su sitio y encuentra de paso cosas que ningún rastreador señala, como una tarifa de 2023 o un enlace que apunta a la página correcta pero la describe mal.

2. La extensión de navegador

Una extensión que resalta los enlaces rotos de la página abierta cuesta un minuto de instalación y presta un servicio real: convierte el paso 3 de arriba en un vistazo.

Lo que se le escapa es estructural: solo conoce la página que tiene delante. No visita nada, no guarda nada, y nunca le dirá que un enlace se rompió la semana pasada en una página que usted no tenía previsto abrir. Es un acelerador del control manual, no un método más.

Segundo límite, menos conocido: muchos sitios responden de forma distinta a una extensión que a un visitante normal. Un enlace marcado en rojo cuando funciona perfectamente en otro navegador es el caso más frecuente, y produce correcciones inútiles.

Entre los dos está la comprobación de una página a demanda: pegar una dirección y ver todos sus enlaces probados evita la instalación, y cubre exactamente la necesidad cuando quieres controlar una página concreta en vez de un sitio entero.

3. La Search Console

Gratuita, alimentada por los rastreos reales de Google, e infrautilizada. El informe de indexación lista las URL que devuelven un error, con la fecha de detección, y la inspección de URL indica las páginas que apuntan hacia ellas.

Dos puntos ciegos, ambos importantes:

  • Solo cubre lo que Google ha decidido visitar. Una página reciente, o una página que ningún enlace interno alcanza, puede no aparecer jamás.
  • Ignora por completo sus enlaces salientes. Vigila sus páginas, no sus referencias. Es la mitad del problema, y es la mitad que nadie mira.

Un tercer punto merece conocerse: el retraso. Un error detectado por Google puede tardar varios días en aparecer en el informe, y varias semanas en desaparecer una vez corregido. No es una herramienta de verificación, es una rendición de cuentas.

4. Un rastreador en versión gratuita

Varios rastreadores de escritorio recorren gratuitamente un sitio hasta unos cientos de URL. Para un sitio de cincuenta páginas es de sobra suficiente, y es con diferencia la mejor relación entre el tiempo invertido y el terreno cubierto.

Lo que la versión gratuita no da es casi siempre lo mismo: el tope de URL, la ausencia de planificación y sobre todo la ausencia de histórico. Usted obtiene una fotografía, no una comparación. Ahora bien, un sitio no necesita ser auditado una vez, necesita ser vigilado, porque los enlaces mueren de forma continua y sin avisar.

De dónde vienen, y por qué vuelven

Usted renombra un artículo y olvida las tres páginas que apuntaban a él. Elimina una categoría. Un socio echa el cierre. Un periódico reorganiza sus archivos. Cada uno de esos gestos es razonable tomado por separado, y cada uno deja en alguna parte un enlace que ya no lleva a ningún sitio.

Dos años de mantenimiento ordinario bastan a un sitio de cincuenta páginas para acumular unas cuantas decenas. Por eso una verificación única, por completa que sea, no arregla nada de forma duradera: el stock se reconstituye solo, y se reconstituye más deprisa tras un rediseño o una migración, que son los dos momentos en que todo se rompe a la vez.

Leer el resultado sin entrar en pánico

Un informe, aunque sea gratuito, es más largo de lo que se imagina, y lo esencial no es urgente. Ordene antes de empezar:

  • Una página del menú que devuelve 404: corregir hoy, está en todas las páginas del sitio.
  • Un enlace en un artículo muy leído: esta semana.
  • Un enlace en una página que nadie visita, hacia una página que nadie visita: en la lista, sin urgencia.
  • Una página señalada como bloqueada en vez de rota: a menudo un sitio que rechaza clientes automáticos. Ábrala usted mismo antes de actuar.

Y sobre todo, no corrija todo. No todos los enlaces rotos merecen repararse, y un 404 es a veces la respuesta honesta: así se ordenan. De paso, un montón de 404 tampoco es un problema de rastreo, al contrario de lo que suele leerse: el presupuesto de rastreo no concierne a casi nadie.

El momento en que hacerlo a mano deja de ser razonable

No está donde uno lo espera. No es una cuestión de número de páginas, es una cuestión de repetición.

Un control manual completo cuesta unos dos minutos por página, o sea una hora para treinta páginas y tres o cuatro horas para cien. Hecho una vez, es aceptable. El problema es que hay que rehacerlo: mensualmente para un sitio que se mueve, trimestralmente como mínimo. Tres horas por trimestre nadie las bloquea, y el control se salta una vez, luego dos, y luego se vuelve anual sin que nadie lo haya decidido.

Tres señales indican que ha cruzado el límite:

  • ya no sabe decir cuándo tuvo lugar el último control completo;
  • descubre enlaces rotos leyendo su propio sitio por casualidad;
  • otra persona depende de la respuesta, un cliente por ejemplo, y usted no puede responder sin dedicarle una tarde.

Mientras ninguna de las tres sea cierta, lo gratuito y lo manual bastan, y nada de lo que se vende le prestará un mejor servicio.

Lo que lo gratuito no le dará

Hay que decirlo con claridad, porque es la única información que falta de verdad en los comparativos habituales. Ninguno de los cuatro métodos de arriba funciona solo, ninguno conserva el estado de la semana pasada para compararlo con el de hoy, y ninguno le avisa. Todos responden a la pregunta «¿dónde estoy ahora?», nunca a «¿qué ha cambiado desde la última vez?».

Es exactamente el mismo límite que el de un rediseño mal vigilado, donde los enlaces se rompen de golpe y nadie lo ve. Si esa pregunta le concierne, la automatización se vuelve útil. Si no, guarde su dinero: un control manual regular vale más que una suscripción cuyos informes no lee.

En Expansel Enlaces rotos Expansel recorre tu sitio página a página, prueba cada enlace y te devuelve la lista de lo que está roto, con el sitio exacto donde corregirlo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué aparecen enlaces rotos solos?

Porque un sitio es un conjunto de promesas sobre otras páginas. Renombra un artículo, borra una categoría, enlaza a una empresa que cierra: cada gesto rompe un enlace en algún sitio, y nada te lo dice.

¿Search Console me lo enseña todo?

No. Reporta los errores que Google encontró al rastrear, es decir páginas que conoce y decidió visitar. Tus enlaces salientes hacia otros sitios quedan completamente fuera de su campo.

¿Con qué frecuencia comprobarlo?

Una vez al mes basta para un sitio estable. El momento que de verdad importa es justo después de un rediseño o una migración: es cuando aparecen en cantidad.

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